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domingo, 30 de mayo de 2010

El arte de descubrir un nuevo vino


En PrivaGourmet nos gusta siempre descubrir vinos diferentes, especiales, con personalidad, y que cumplan además con el requisito de que no contengan en su precio el peso de la fama de su marca o su bodega.

En esta ocasión, y con motivo de la participación en el I Premio de Vinos y Blogs, hemos decidido aventurarnos con una de las propuestas de Bodegas y Viñedos Tampesta, bodega situada en Valdevimbre, en pleno corazón de la D.O. Vino Tierra de León: Golán Tinto Roble, un vino 100% Prieto Picudo, uva autóctona de la zona que promete ofrecer la mejor expresión de la tierra, pues no en vano es originaria de dicha zona, y por tanto su simbiosis con el entorno es completa.

Para nosotros descubrir la enología es un arte, y como tal arte debe ser comprendido y experimentado con los 5 sentidos, y con todas las sensaciones y emociones que nos produzca el vino en cada uno de nuestros sentidos.

De esta forma, nos aproximamos al Golán Tinto Roble con la vista en primer lugar. Su botella nos esconde el producto objeto de nuestro deseo, pero nos quiere mostrar una idea de lo que podemos encontrar en su interior. No es ni mucho menos lo más importante de un vino, pero desde luego una botella bien elegida, una etiqueta bien cuidada, va a despertar nuestro deseo de conocer en más profundidad lo que aloja en su interior, tal y como sucede en este caso.

Una vez abierta la botella, le dejamos algo más de 15 interminables minutos para que el vino respire al menos una parte de nuestro mismo oxígeno, e iniciar así la fusión metafísica a la que en breve nos daremos. Ya en copa descubrimos de esta forma un vino de capa media, de color rojo violáceo, limpio, brillante y elegante. Su color nos sigue invitando a acercarnos a él, a aproximarnos hasta tener la copa tan cerca que podamos deleitarnos con sus aromas.

En nariz, destaca la armonía de la fruta negra madura y los tostados que le han dado sus 8 meses de barrica de roble francés. Y eso excita nuestro deseo, y despierta aún más las ganas de seguir avanzando. Nuestro paladar empieza a mostrarse impaciente por descubrir los secretos más íntimos de este vino.

Y por fin, el momento más deseado, el clímax de todo el proceso, donde la máxima expresividad del vino nos llegará a través del sentido del gusto. Su entrada en boca es suave, con cierta estructura, y con un tanino redondeado. Es un vino de equilibrios, ya que nos ofreece una justa acidez, a la vez que la fruta y la madera coexisten de forma armónica. El paso en boca se va redondeando conforme avanza la cata, ya que el paladar necesita cierto acoplamiento a una ligera astringencia inicial. Una vez acompasados el vino y el paladar, el Golán invita a tomar una copa adicional para continuar mostrándonos sus secretos más escondidos, y es que a este vino se le presume cierto recorrido en botella gracias a la combinación de su estructura y su madera.

En resumen, un vino muy recomendable que, sin llegar a 10 euros, nos ofrece toda la expresividad del terruño, y de la uva Prieto Picudo, gracias al saber hacer de las Bodegas Tampesta. Una combinación de tratamiento tradicional de la uva, junto a las técnicas más avanzadas en la vinificación.

miércoles, 21 de abril de 2010

Pago de Valdemerina 2006. Bodegas Villacezán



Hoy hemos sido puristas, y hemos hecho una cata sencilla. Simple y llanamente una cata, sin más avalorios. Como no podía ser otra forma, un vino original: Pago de Valdemerina, 2006. 100% prieto picudo. 12 meses de barrica.

La prieto picudo es una variedad autóctona de la zona de la D.O. Tierra de León, que comprende la zona de Valdevimbre, Los Oteros y la ribera del río Cea. Una uva de excelente acidez, que da en este sentido una impronta muy especial a los vinos.

Y así lo confirma nuestro vino de esta noche. De color violeta burdeos, con ribete ya apagado por el paso del tiempo (recordad... 2006!)

En nariz es frutal y un poco verdoso. Seríamos capaces de decir que tiene fresa... pero seguro que nos equivocamos, así que lo vamos a dejar en frutos rojos :-)

Y despues del necesario ritual, lo pasamos a la boca donde nos deja un agradable paso. Es sedoso (diriáse que nos pasan las fibrillas de la seda por la boca), es aromático (deja un perfume muy agradable después de haber pasado), y por último, tiene ese toque ácido, pero equilibrado propio de la uva prieto picudo.

Como siempre, lo mejor de todo, su relación calidad precio. Un vino entorno a los 12 €, que desde luego no va a dejar indiferente a nadie (os va gustar; o no os va a gutar. Pero lo bien que lo vais a pasar discutiendo sobre él, no tiene precio :-))


¿Conoces este vino? ¿Estás de acuerdo con la cata que hemos realizado?